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domingo, 13 de mayo de 2018


TELEVISA, UNA VENTANA A LA “REALIDAD”
Por: Carrasco Alonso Cecilia Monserrat.

La influencia de los medios de comunicación que como objetivo principal debería ser la democratización de la información clara y objetiva se ha ido incrementando lo largo del tiempo enmarcando su  contenido informativo con base en ideologías que atienden sus intereses económicos desviándose así de sus verdaderos objetivos. A través de este pequeño apartado trataré de enfatizar en el poder de los medios, especialmente el caso televisa en México, y como ha logrado éste consolidarse a través del tiempo permeando en el imaginario de la  ciudadanía  a lo  largo del  tiempo a través de viejas técnicas y que a pesar de la aparición de nuevas TIC´s sigue jugando un papel importante en el país.
Comenzaré  relatando resumidamente los inicios de la empresa que logran destacar desde mi punto de vista la ideología que maneja hasta estos días. El ingeniero Guillermo González Camarena inicia su proyecto de televisión a color en 1940, el presidente Lázaro Cárdenas lo apoya y lo envía a Estados Unidos y Europa para realizar un estudio en el cual se vio reflejado su preferencia por adoptar el sistema utilizado por las empresas televisivas estadounidenses debido a que por cuestiones técnicas era preferible de esta forma y así tener más facilidad en la adquisición de equipo necesario  para utilizarse en México ya que en el país existía una cantidad insuficiente de este tipo de equipo.Posteriormente en el gobierno de Miguel Alemán Valdés se otorgan las primeras dos concesiones televisivas a Rómulo O´Farril en las que se establece que el contenido de los programas será únicamente con fines culturales. Sin embargo, comienza una nueva etapa en la que a través de medios legales Emilio Azcárraga Vidaurreta comienza a introducirse en el negocio televisivo bajo el nombre de Telesistema, en esta etapa también se plantea la libertad de expresión, lema bajo el cual estas televisoras existentes comienzan a tener más autonomía sobre el contenido que envían a sus receptores, influye también en esta nueva etapa la creación del video-tape con la cual se comienzan a grabar programas para transmitirlos después, así es como en los años 60 comienza a visualizarse la figura de las series o programas previamente grabados, como el informe de gobierno del presidente en Gustavo Díaz Ordaz, en cuyo mandato se otorgaron las concesiones de los canales ocho y trece con los cuales se adaptan al sistema estadounidense caracterizado por manejar el costo por millar, es decir, la única petición es que el canal sea visto por el mayor número de televidentes posibles. 

En 1973 se consolida la empresa conocida hoy como televisa; de la fusión de Telesistema y Televisión Independiente de México, esta nueva etapa de éxito para grupo Televisa se debe a que se incluyeron cambios tecnológicos, el más importante la utilización de microondas para enviar información, de este el nombre de televisión vía satélite o Televisa, en los años 80 contrata el servicio de satélite de Estados Unidos con el que tiene un mayor alcance en la mayoría de los Estados de México. Un par de años después con la autorización del presidente José López Portillo se emprende el concurso para crear un sistema de satélites que reemplazara el viejo, así es como en 1985 se colocan en órbita los nuevos satélites conocidos como Morelos con los cuales Televisa es dueña de 36 calanes televisivos, es así como comienza la nueva etapa de esta empresa y como se forja un pasado con una inclinación al partido que estuvo en el poder durante el auge de la televisión mexicana y que según sus propios dueños el avance de Televisa no fuese posible sin la ayuda de los presidentes en turno, que desde sus inicios tuvieron una postura flexible en incluso en la negociación de impuestos aplicados a las empresas de telecomunicaciones. (Trejo, 1987)
Desde sus inicios Televisa de ha caracterizado por su programación influyente en la sociedad mexicana a través de programas de entretenimiento e informativo principalmente. Los espacios informativos, es decir los noticieros se han vuelto una figura importante porque son una ventana al mundo y a la realidad, a través de estos la población se informa de lo que pasa en el contexto internacional, nacional e incluso local. Sin embargo, el exceso de información captada hoy en día hace que sea imposible mostrar todo y es por eso que las agencias informativas eligen qué mostrar a sus televidentes siguiendo una agenda. La agenda de contenidos es aquella gama de temas que se exhibirán ante los televidentes, esto implica darles importancia a algunos y excluir otros, esto incide directamente en los televidentes haciendo que recuerde ciertos temas. Una  agenda es el producto de la línea editorial, así mismo, esta es un sistema de valores, creencias y significados que determinan la manera de percibir la realidad por parte de las instituciones periodísticas, por tanto a través de ella se puede identificar la ideología política que manejan los medios informativos, ya que por lo regular no sólo abordan temas de la agenda sino también tienen una forma de cómo abordarlos, es decir, un enfoque que vaya de acuerdo a lo que quieren proyectar al receptor del mensaje siguiendo su agenda y línea editorial, a esto se le llama framming o encuadre, es decir, lo que se muestra de cada noticia, el enmarque que se le da o lo que se desea mostrar de ésta. A su  vez, un encuadre implica juicios de valor por parte de los reporteros o creadores de la noticia que afectan la decodificación del mensaje a los receptores debido a que limita ciertas partes de la noticia de acuerdo a sus juicios de valor que genera una pérdida de objetividad de la noticia.  (Martínez Garza, González Macías, & Miranda Villanueva, 2017)
Un estudio de la revista latinoamericana de Comunicación realizado en el 2015  tomando en cuenta el seguimiento de las noticias presentadas en los noticieros principales de Televisión Azteca y Televisa demostraron que 4 de cada 5 notas son referentes a la agenda política y económica, además de presentar en la mayoría de estos a actores sociales relacionados con el gobierno Federal (41%), Estatal (18%) o Municipal (12%). 

Fuente: Revista Latina de Comunicación Social


Se observó en esta misma investigación que los actores sociales pasan desapercibidos en la agenda de estas dos televisoras, es decir, noticias sobre empresas no gubernamentales, movimientos sociales, o miembros de la sociedad civil, se minimiza la aparición de estos para resaltar la de aquellos relacionados con el ámbito gubernamental, principalmente los tres partidos con mayor número de militantes en el país, PRI, PAN y PRD, que entre estos utilizan hasta un 90% del tiempo destinado a las campañas políticas. (Sandoval Forero, 2002)
En México TV Azteca y televisa acaparan el 90% de la audiencia, (Nájar, 2012) Grupo Televisa es dueño de aproximadamente 68% de las concesiones en materia de televisión abierta, en México existen 5 canales de televisión abierta de los cuales, 3 son de Televisa y 2 de Tv azteca (Cortés, 2013)por lo tanto estas dos televisoras son de gran importancia para la ciudadanía mexicana, la mayor parte de esta se informa a través de estos medios.
Según los censos del INEGI reportados en 2011, de los 28 millones de hogares existentes en el país, 92% de estos poseen al menos un televisor, 82% de estas familias tienen un frigorífico y 79% posee un aparato de radio, el 48 por ciento de las viviendas hay calentador de agua, es decir, más de la mitad de los mexicanos se bañan con agua fría pero en los hogares de 93 de cada 100 de ellos hay un televisor (Trejo Delarbre, 2011), además de esto la Open Society Foundations estimó que 77% de los hogares cuentan con un aparato de DVD y aproximadamente 40% con algún tipo de sistema de televisión de paga (Huerta-Wong & García Gomez, 2012).  Esto nos habla de la gran importancia que tienen las televisoras a nivel nacional en México por ser el primer medio al que regularmente se recurre en México para estar informado, esto ocurre tanto por la influencia de dicho medio como también por la accesibilidad de éste, debido a que en el país por situaciones de vulnerabilidad existen personas con analfabetismo y por ende recurren a la televisión para estar informados de la actualidad por ser un medio audiovisual.
Desde sus inicios como lo había mencionado anteriormente las dos televisoras principales y especialmente Televisa estuvo relacionado con el partido en turno, partido que en el poder duró 71 años hasta la transición al PAN en el 2000, que sorprendentemente esto no le restó poder a la televisora ya que siguió haciendo las mismas prácticas, en 2006, una reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT) y Ley Federal de Radio y Televisión (LFRT) se elaboró y entró en vigor el último año del presidente Fox, en la que por los beneficios otorgados legalmente a la televisora le apodan “Ley Televisa”, (Ricaurte, 2011)ya que de acuerdo con algunos autores al someterse a la aprobación de dicha ley surgieron presiones a la mayoría de los miembros de la Cámara alta y la Cámara baja del Congreso de la Unión, y de esta manera se aprueba una ley que hace que el Estado pierda el poder para dirigir las directrices de las políticas públicas referentes a la comunicación.
 “De acuerdo con esta ley se concede a las televisoras privadas el uso, libre de todo cargo, de un bien público perteneciente al estado mexicano, como es el espectro digital de frecuencias. Esta ley ha sido considerada por diversos críticos, el regalo de un bien público (espectro de digital de frecuencias) a un medio privado.” (Carrasco Gonzalez, 2012)
La aprobación de dicha ley fue criticada por diversos académicos debido a su pronta aceptación dejando en claro la estrecha relación del Estado y sobre todo el poder de Grupo Televisa.
Como conclusión por lo antes mencionado, puedo afirmar que si bien la nueva era de tecnologías puede colaborar en la democratización de la información a través de las nuevas plataformas informativas que abundan en internet como las redes sociales,  por lo menos en nuestro país esto tiende a ser un proceso largo, un país en el que según datos recabados por CONEVAL en 2016, 53.4 millones de personas que habitan el país se encuentran en situación de pobreza equivalente a un 43% de la población mexicana, de los cuales 7.3% se encuentran en pobreza extrema (coneval, 2016) ¿cómo podrían estas personas que seguramente en cifras reales son tal vez la mitad de la población mexicana en situación de pobreza adquirir algún tipo de computadora o Smartphone para acceder a otras agencias informativas que no sean  las de TV?
Seis de cada diez mexicanos tienen acceso a internet, mientras que en Suecia, Reino Unido o Japón la cifra es 9 de cada 10, tan sólo en el contexto nacional el panorama es desgastante, debido a que existe una brecha en esta misma cifra, ya que en las ciudades del norte de México los hogares con acceso a internet es de un 70% (superior a la media de 47%) mientras que en la lado sur del país como Chiapas y Oaxaca el acceso de internet en los hogares de un 13 y 20% respectivamente. (García, 2017)
La gran pregunta es si los mexicanos seguiremos siendo influenciados por las voces imparciales de las televisoras como Televisa y TV Azteca difundiendo información que va de acuerdo a sus líneas ideológicas sobresaltando actores de nivel gubernamental o excluyendo la realidad de la sociedad civil. Cómo olvidar el caso de la Plaza de las tres culturas del 2 de octubre de 1968 en el que el gobierno auxiliado por Televisa primeramente ocultó del foco nacional el movimiento estudiantil y que después de haber ocurrido dio una cifra falsa de 150 muertos cuando en otros informes de diarios extranjeros se llegaron a reportar hasta 250 muertes y 100 heridos (Aristegui Noticias, 2013), o recientemente la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero que a través de la agenda de los medios poco a poco la noticia se fue desvaneciendo del centro de los noticieros dejando de lado un crimen en el cual se demandó al Estado mexicano ante la CIDH por la impunidad de los delitos cometidos. (Flerro, 2015)
Las  agendas de las televisoras  están orientadas principalmente a los intereses económicos propios y de las clases políticas preponderantes en el poder, es decir, se ha se ha convertido en un sistema de medios elitista dirigidos a satisfacer la demanda del Estado y de un grupo de empresarios que expande su inversión a otros rubros argumentando en sus informes sus éxitos de tal manera que se piense que por ser una empresa mexicana significa un orgullo para México el que ésta siga creciendo, abarcando el sector de telecomunicaciones entero, adueñándose de Sky, Cablevisión, Cablemás y TVI, produciendo títulos de revistas, radio,  e incluso Televisa posee negocios de casinos y lotería en línea, así como inversiones significativas en equipos de futbol profesional mexicanos, no mencionando los negocios no consolidados como Iusacell, Imagina, Ocesa entretenimiento, y Univisión en las cuales no tiene un capital considerable invertido pero planea invertir más. En uno de sus informes Azcárraga se dirige a sus accionistas de la siguiente manera:
“En octubre pasado, con mucho orgullo, tuvimos oportunidad de celebrar 20 años de estar listados en la Bolsa de Valores de Nueva York tocando la campana de apertura. Televisa ha cambiado sustancialmente a lo largo de estos años y en especial en los últimos 10 años” (Televisa, 2013)
Argumentando que son una empresa de talla internacional, la más importante de habla hispana en el mundo y que así seguirá siendo como se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo y que debido a las nuevas reformas del 2013 en donde se abre paso a la competencia adjudica su inserción en otros rubros del mercado para generar nuevas fuentes de ingreso al consorcio.
Como pudimos observar es claro que la empresa juega un papel importante en el imaginario colectivo de la población mexicana pero que no obedece a los objetivos de cualquier medio de comunicación objetivo, sino simplemente sigue intereses económicos estrechamente ligados con las élites gubernamentales, es decir, lejos de informar a los receptores simplemente les ofrecen un panorama que degrada la democratización de la información real, aquella alejada de ideologías políticas. Es riesgoso decir que influirá en las próximas elecciones de 2018 pero sin duda alguna podemos argumentar que será un factor de riesgo para una cierta parte de la población mexicana que observa los telediarios pensando que la información que le es presentada es dirigida hacia él o ella con la total imparcialidad y con el único objetivo de ser una ventana a la realidad.

BIBLIOGRAFÍA
Aristegui Noticias. (2 de octubre de 2013). Los muertos de Tlatelolco ¿cuantos fueron? Aristegui Noticias.
Carrasco Gonzalez, G. (2012). Estado, medios de comunicación y monopolios. alegatos, 441-446.
coneval. (2016). www.coneval.org.mx. Obtenido de www.coneval.org.mx: https://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/PobrezaInicio.aspx
Cortés, A. (4 de diciembre de 2013). Prezi.com. Obtenido de Prezi.com: https://prezi.com/um5qmzegd6uw/la-influencia-de-televisa/
Flerro, J. O. (15 de diciembre de 2015). Demandan al Estado mexicano ante CIDH por muerte de normalistas. El Universal.
García, S. (17 de marzo de 2017). El acceso a internet y los dos Méxicos. El universal.
Huerta-Wong, J. E., & García Gomez, R. (31 de marzo de 2012). www.scielo.org.mx. Obtenido de www.scielo.org.mx: http://www.scielo.org.mx/pdf/comso/n19/n19a6.pdf
Martínez Garza, F., González Macías, J., & Miranda Villanueva, O. (2017). Actores políticos y sociales de los telediarios: Una tarea pendiente de las televisoras mexicanas. Revista Latina de Comunicacion Social, 750-764.
Nájar, A. (12 de junio de 2012). En México, la televisión también vota. BBC Mundo.
Ricaurte, P. (12 de marzo de 2011). Mediosfera. Obtenido de Mediosfera: https://mediosfera.wordpress.com/2011/03/12/televisa-el-gigante-de-los-medios-en-mexico/
Sandoval Forero, A. E. (2002). Televisón y política mediática en México. Reflexion politica, 169-179.
Televisa. (2013). televisair.com. Obtenido de televisair.com: http://www.televisair.com/~/media/Files/T/Televisa-IR/documents/spanish/spanish-annual/2013/descripcion-del-negocio.pdf
Trejo Delarbre, R. (2011). Panorama de Comunicación en México: El imperio de la televisión. Infoamerica, 75-84.
Trejo, D. R. (1987). Televisa, el quinto poder. México, DF: Claves Latinoamericanas.



El fenómeno de la posverdad en los medios de 
comunicación

Por Esmeralda Velásquez Ruiz
Comunicación Internacional 



Porque las palabras han dejado de comunicar.
Cada palabra es dicha para que no se oiga otra.
La palabra, hasta cuando no afirma, se afirma
La palabra no muestra. La palabra disfraza.
José Saramago

“La desinformación propiamente dicha no es informar
poco (escasamente), sino informar mal, manipular”
Giovanni Sartoti


La entrada en la era virtual es sin duda el hecho más perturbador. Lo virtual parece suplir a lo real y el universo de la comunicación es el mejor ejemplo de ello. Qué sabemos de la guerra de Iraq o de las hambrunas en Sudán, sino aquello que nos dicen, o se conforman con decirnos, los medios de comunicación que están sobre el terreno, si es que lo están[1].
Anteriormente concebíamos únicamente los términos verdad y mentira. La información que recibíamos a través de las personas, los periódicos, revistas, televisión, radio, etc., era vista bajo la lupa de estos dos conceptos. No obstante, con la entrada de la globalización el mundo se adentró a un proceso de grandes cambios; el creciente uso y acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), y la democratización de la información creó un escenario complejo, en donde la inmediatez y la credibilidad de la información han jugado un papel importante.
De este escenario se desprende un fenómeno que se ha fortalecido con el paso del tiempo, adentrándonos a una nueva era, la posverdad. Te preguntarás ¿Qué es la posverdad? ¿Qué es lo que implica este término? ¿Qué relación tiene con las fake news y los medios de comunicación? y ¿Cuáles han sido sus consecuencias? A continuación explicaré cada una de estas cuestiones.

De acuerdo a Borja Bergareche, los primeros usos de posverdad se rastrean en 1992, pero su salto al léxico de la contienda política suele situarse en abril de 2010, con la publicación de un artículo sobre el negacionismo del cambio climático por el entonces bloguero David Roberts en Grist, una web ecologista de tono satírico[2].
Otros autores como Marisa Aguirre Nieto y Rosa Zeta del Pozo consideran que, el término posverdad fue originalmente acuñado en 2004 por el sociólogo norteamericano Ralph Keyes, en su obra The Post-Truth Era. Dishonesty and Deception in Contemporary Life.
Como señala Keyes, el término posverdad expresa cómo asistimos a una progresiva desaparición de fronteras o límites entre verdad y mentira, honradez y deshonestidad, ficción y no ficción.[3] El autor defiende que la honestidad antes era una proposición de todo o nada. Uno era honesto o deshonesto. En la era de la posverdad han aparecido grados y diferentes niveles de honestidad. Además, han aumentado las circunstancias que desembocan en deshonestidad, mientras las que nutren la honestidad están disminuyendo[4].
A pesar del debate de cuándo surgió el  término posverdad, este comenzó a ser más notorio a través de acontecimientos como la elección de Donal Trump y el Brexit, dando como resultado el interés de algunos medios de comunicación e instituciones para definir esta palabra.


El diccionario Oxford agregó este término en 2016, que, denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal[5]
Para intelectuales como Luis M. Remiro, la posverdad es la relativización de la objetividad en función de fortalecer o inhibir ciertas emociones y en esta relativización logra difuminar las barreras entre honestidad o falsedad[6]. De la misma manera, la revista Forbes denominó a la posverdad como un  conjunto de aseveraciones que dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público[7].
De acuerdo a Jorge Luis Manrique, la posverdad reúne afirmaciones que aplican eufemismos para “economizar”, “endulzar” o “mejorar” la verdad y evitar enfrentamientos. Aplica criterios mutables y naturaliza relativismos éticos. Alimenta narraciones que apelan a prejuicios, manipulan sentimientos y reemplazan lo real y auténtico por versiones, rumores o trascendidos sin distinguir hechos de relatos ni realidad de ficción[8].  
En otras palabras, la posverdad es la forma en que la información más allá de ser verídica, alude a criterios y emociones que se tengan de esta. O como bien lo menciona José Ignacio Niño González[9], el practicante de la Posverdad juega con un esquema más peligroso: mezcla la manipulación de los hechos y la explotación de la relatividad con la tendencia natural de la audiencia a secundar ciegamente los mensajes que son afines a sus creencias.

De esta manera, podemos observar que tanto intelectuales, Universidades, periódicos y revistas globales coinciden y resumen en una frase a la posverdad, como “un mundo mediático, en donde la opinión en conjunto vale más y es más aceptada que los hechos”. 
La creación de esta posverdad se va generando mediante consensos, posteriormente se establecen determinadas ideas que pasan como verdaderas, habilitando, en secuencia, la propagación de información falsa, misma que se traduce como fake news o noticias falsas, que son emitidas con intención y propósito específico, y que han aumentado en los últimos años gracias a la velocidad con la que se propaga la información a través del uso de redes sociales.
Hoy en día, la audiencia es más susceptible a leer algo más difundido que verídico, es ahí donde las fake news entran en acción, puesto que, estas obedecen a fines comerciales o políticos muy específicos, por lo que tienden a distorsionar la realidad aprovechando la delgada línea que sostiene el debate en temas como libertad de expresión y acceso a la información[10].
Pero entonces ¿Qué son las fake news y cómo funcionan? Las noticias falsas son cualquier información que es deliberadamente destinada a ser totalmente o en gran medida falsa o engañosa[11].
Es preciso señalar que, las noticias falsas siempre han existido, no obstante, a través de la democratización de la información se intensificaron, esto debido al acceso de más emisores y medios de comunicación para la reproducción de información, generando un boom y creando una circulación de noticias que no precisamente provenían de las agencias oficiales de información.
La acelerada difusión de las fake news, según Kai Shu[12], pueden causar una serie de efectos negativos como: 
1) el rompimiento del equilibrio de autenticidad del ecosistema de noticias; 
2) persuaden intencionalmente a los consumidores a aceptar creencias sesgadas o falsas; 
3) cambian la forma en que las personas interpretan y responden a noticias reales.
Estos efectos negativos se ven ejemplificados en temas como la elección del presidente estadounidense Donald Trump[13], cuando a través de las redes sociales (Facebook y Twitter) se difundieron, de forma mediática, más noticias falsas que las noticias verdaderas; también, como otros ejemplos se encuentran el Brexit el plebiscito de Colombia y el referéndum Cataluña. En cada uno de ellos las redes sociales fungieron como los principales medios de propagación distorsionada para el fomento a dichos eventos sociales, dejando en segundo término a los medios oficiales como los canales televisivos de noticias y periódicos oficiales globales.

Las noticias falsas son generalmente manipuladas por propagandistas para transmitir política mensajes o influencia, y de la misma manera, se crean para desencadenar la desconfianza de las personas y confundirlas, lo que obstaculiza sus habilidades para diferenciar qué es verdadero y qué no es[14]. La tendencia del consumo de información en Internet, las estrategias para transmitir información y la desconfianza en los discursos públicos conforman el nuevo contexto general de la posverdad. La proliferación de noticias falsas, comentarios insultantes, tergiversaciones y la pasión por el descrédito que se propaga por las redes, son algunas de sus manifestaciones particulares[15].  


Como se mencionó en los ejemplos anteriores, los medios de comunicación en donde más se reproducen noticias falsas, y por consiguiente coadyuvan al fortalecimiento de la posverdad, son las redes sociales como Facebook y Twitter, algunos blogs y canales de YouTube. También es importante recordar que, periódicos, revistas y canales televisivos generan información poco verídica e incluso falsa con el objetivo de manipular a la audiencia sobre cuestiones que sean de interés para estos medios de comunicación o, en algunos casos, para el gobierno.
Respecto al medio de comunicación más utilizado desde tiempo atrás, la televisión, esta juega un papel fundamental en la posverdad, puesto que es uno de los medios que más utiliza las emociones, como bien lo menciona José Aguaded[16]:

“La televisión es, pues, prioritariamente sensorial y emoción. Y los efectos del consumo de emociones son radicalmente distintos de los que produce el consumo prioritario de reflexiones o de razonamiento”.


Ejemplo de canales televisivos poco fidedignos en nuestro país es Televisa, puesto que únicamente utiliza a la televisión como un medio para mantener a la población ignorante ante acontecimientos sociales dentro del país y a nivel internacional. Esta cadena de televisión solo muestra información con la que se vean beneficiados unos cuantos, y en donde no se vean tan evidenciados, las deficiencias del gobierno, como en otros medios de comunicación internacionales. 


Un caso emblemático fue el de Ayotzinapa, en donde la mayor parte de información fidedigna no fue mostrada de manera adecuada, e incluso, en un principio, se le dio a la población información falsa y poca importancia a la verdadera versión del acontecimiento, dejándolo pasar y quedando impune ante los ojos de la sociedad (lo que se denomina “el carpetazo”). 


Es preciso señalar que, a pesar de ser Televisa el monopolio del Estado y ser la cadena de televisión más vista entre los mexicanos este y muchos otros acontecimientos evidencian a la empresa en el respaldo de su información y cada vez crece más la incertidumbre en los medios de comunicación mexicanos.
Por el contrario a los acontecimientos en los medios de comunicación en México, el mayor avance en la regulación y penalización de noticias falsas lo tiene la Unión Europea. Desde marzo de 2017, los miembros de la UE trabajan una herramienta de revisión y validación de información que permite detectar noticias falsas en Facebook[17], esto ha generado una mayor credibilidad en la información que es proporcionada a los ciudadanos.
Otro ejemplo de países que implementan leyes que penalicen y cuestionen a los medios de información es Corea del Sur. Tanto el Estado como su sociedad ven un compromiso mutuo para evitar la reproducción de información falsa. Los ciudadanos exigen al gobierno el derecho a la obtención de información verídica con la finalidad de tener mayor democracia. Otra de las maneras donde se evidencia las penalización por la creación, la reproducción o el seguimiento de las noticias falsas es a través de los k-dramas, en donde se le narra a la población, a través de series, el gran problema que representa la posverdad en el país (ejemplo de esto es el k-drama Pinocchio en 2014). Cabe recordar que Corea es el país número uno a nivel mundial con mayor acceso a internet, y por ende la seguridad en la producción y la inmediatez de la información es un tema primordial. 

Algunas de las frases que manejan en la serie para hacer reflexionar a la población sobre la posverdad 
Siguiendo con las maneras en las que se representa la posverdad, una de las formas de dicho fenómeno son los filtros que existen en internet, los que se dan con tan solo un “click” en nuestro ordenador. Pero ¿Cómo es que funcionan estos filtros? Muy fácil, estos filtros se forman a través de nuestros gustos y preferencias online, la computadora por medio de algoritmos recoge las páginas de información que más visitamos y a partir de estas nos envía más información sobre lo que anteriormente consultamos.
Eli Pariser
De esta manera los filtros que se crean impiden que lleguen a nosotros puntos de vista en conflicto con los nuestros y que nos aíslan en nuestra propia burbuja de información, el filtro burbuja (filter bubble) profetizado por Eli Pariser.[18] Este filtro obstaculiza el acceso a la información que podría desafiar o ampliar nuestra visión del mundo y tiene, por tanto, implicaciones negativas en el discurso cívico[19].  



Respecto a este tema, en You Tube podemos observar el TedTalk de Eli Pariser[20] en donde, de manera detallada, explica cómo en un efecto cadena la posverdad, las fake news y los filtros burbuja se entrelazan para hacerle frente a la verdad.
Ejemplo: Filtro burbuja

Poniendo de nuevo el ejemplo de la elección de Trump y el referéndum del Brexit[21], el filtro burbuja funciona de la siguiente manera: Un menú informativo en el que los defensores de Trump, o del brexit, solo recibían de Google y, sobre todo, de Facebook opiniones y comentarios de defensores de Trump, o del brexit. Y viceversa[22]. Estas acciones se traducen en el límite de información que la red nos pone. Es obvio, ¿cómo iban a detectar los seguidores de Clinton, o los defensores de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, que existía una profunda corriente en contra si apenas se cruzaban con ella en su universo más íntimo de referencias y lecturas?[23] Este es un claro ejemplo de cómo es que funciona el filtro burbuja y cómo es que inconscientemente nosotros como usuarios nos dejamos llevar únicamente por lo que la red nos proporciona.
Expuesto lo anterior, como se ha venido diciendo en este texto, la posverdad, o la mentira emotiva, se relaciona con fenómenos sociales de larga data pero con denominaciones no tan suntuosas, como la manipulación, la propaganda o la demagogia, y reaviva la discusión sobre la responsabilidad y la transparencia de los medios, sistemas y servicios de información en múltiples dimensiones: lo epistémico, lo ético, lo educacional, lo metodológico o lo tecnológico[24]. Este fenómeno ha traído más cosas negativas que positivas, esto lo podemos observar con las fake news, es por ello que es recomendable el tomar ciertas consideraciones antes de leer alguna información en cualquier medio de comunicación. A continuación te muestro lo que se tiene que tomar en cuenta al leer alguna noticia o tipo de información:




Recordemos que para cambiar el mundo debemos empezar por nosotros mismos, y para mejorar la distribución de información debemos de ser seres pensantes, no dejarnos llevar por lo que aún dudamos. Antes de compartir una información debemos estar seguros, anteponer nuestra razón sobre nuestras emociones, para evitar ser el medio o el destino de las fake news y la posverdad. 




[1] Paul Valadier, “La posverdad, peligro para la democracia,” Revista de Fomento Social, vol. 72, núm. 2, (2017),  p. 301.
[2] Borja Bergareche, “Mundo Facebook: implicaciones del arbitraje emocional de la verdad en la era de las plataformas,” Cuadernos de Periodistas, núm. 33, p. 37.
[3]  Marisa Aguirre Nieto y Rosa Zeta del Pozo, “La verdad en la era de la posverdad” en Periodismo de frontera y dignidad humana. Cross-border journalism and human dignity, Eds. Rodrigo Cetina Presuel Fernando Gutiérrez Atala y  Loreto Corredoira y Alfonso, Universidad Complutense de Madrid Facultad de Ciencias de la Información (2017),  p. 165.
[4] Johanna Mittermeier, “Desmontando la posverdad. Nuevo escenario de las relaciones entre la política y la comunicación,” Universitat Autónoma de Barcelona, Facultad de Ciencias de la Comunicación, (2017),  p. 12.
[6] Luis M. Remiro, “La posverdad y las nuevas tecnologías,” Universidad de Barcelona, (Enero, 2018), p. 2.
[7] Revista Forbes, La era de la posverdad y la inmediatez, véase en: https://www.forbes.com.mx/la-era-de-la-posverdad-y-de-la-inmediatez/
[8] Jorge Luis Manrique, “Populismo y posverdad, ¿sólo tendencias?,” Revista INMANENCIA, Vol. 5, núm. 1, (2016), p. 163.
[9] José Ignacio Niño González et. al. “Opinión pública e infoxicación en las redes: los fundamentos de la post-verdad,” Revista de Comunicación Vivat Academia,  núm. 139, (junio-septiembre, 2017) p. 86.
[10] Forbes Op. Cit.
[11] Kerry Gallagher, J.D. & Larry Magid, “Media literacy & fake news,” connect safely, p. 2.
[12] Kai Shu et. al., “Fake News Detection on Social Media: A Data Mining Perspective,” Computer Science & Engineering, Arizona State University, Michigan State University and Charles River Analytics, Cambridge, p. 1.
[13] Priscilla Muñoz Sanhueza, “Medios de comunicación y posverdad: Análisis de las noticias falsas en elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016,” Univversitat Autónoma de Barcelona, Departamento de Medios, Comunicación y Cultura, (2017), p. 3.
[14] Ibíd. p., 3.
[15] Ania R. Hernández Quintana, “Resilencia de la organización de la información en la era de la posverdad,” ALCANCE Revista Cubana de Información y Comunicación Vol. 6,  Núm. 14,  (Septiembre-Diciembre, 2017), p. 50.
[16] José Aguaded, “Pistas para un consumo inteligente de la televisión,” citado por Laura Rojas Muñoz, en Mentir es la nueva verdad: la posverdad en la comunicación, Universidad Santo Tomás, (Noviembre, 2017), P. 6.
[17] Forbes Op. Cit.
[18] Eli Pariser, “El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos,” (Barcelona: Editorial Taurus, 2015)
[19] Nuria Fernández García, “Fake news: una oportunidad para la alfabetización mediática,” Revista Nueva Sociedad, Núm. 269, (mayo-junio, 2017), p. 86.
[20] Eli Pariser, “Fake news, los filtros burbuja y la batalla por la verdad,” Ted Talk, véase en: https://www.youtube.com/watch?v=D6QMd9UbW2Q
[21] Emma Kilheeney, “What is post-truth politics?” E-Review, (October, 2016)
[22] Borja Bergareche, Op. Cit. p., 38.
[23] Ibíd.
[24] Ana M. Vázquez Rodríguez, “Trump, el muro y la posverdad,” Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, (Jalisco, 2016), p. 104.

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